LA ALERTA PERMANENTE

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07 Octubre 2019
LA ALERTA PERMANENTE

El tiempo se agotó más rápido que lo pensable desde que el pasado 8 de abril, la Secretaría de Gobernación, a través de la Comisión  Nacional para Prevenir y Erradicar la Violencia Contra las Mujeres, declarara Alerta de Género en 50 de los 217 municipios poblanos. Es así que este 8 de octubre se ha cumplido el plazo previsto para la implementación de las medidas recomendadas de las cuales, el cálculo indica que el gobierno del estado de Puebla ha cumplido cerca del 90% de aquellas decretadas por la CONAVIM.

Aún no se cuenta en el estado con una estrategia integral en contra de la trata de personas, ni se ha puesto en marcha la Fiscalía de Investigación de Delitos en contra de las Mujeres. Tenemos un panorama incompleto pero quizá en ciertos términos alentador por haber dado un inicio al camino irreversible para mejorar las condiciones que nuestro estado ha experimentado en este lastimoso rumbo.

La Alerta de Género se reconoce como el conjunto de acciones gubernamentales de emergencia para enfrentar y erradicar la violencia feminicida en un territorio determinado y tiene como objetivo garantizar la seguridad de las mujeres, el cese de la violencia en su contra y eliminar las desigualdades que puedan agraviar sus derechos humanos.

Tras la Declaratoria, el Gobierno deberá realizar las investigaciones correspondientes y sancionar los actos de las autoridades omisas o negligentes que llevaron a la violación de los derechos humanos de las víctimas y garantizar que ciertos actos no queden impunes. También, tendrá que eventualmente permitir que la Fiscalía General de la República haga una revisión de sus averiguaciones previas o carpetas de investigación pendientes.

De los casi 6 millones 200 mil habitantes que tiene nuestro Estado, poco más de la mitad son mujeres. Según la Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares publicada por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) el 18 de agosto de 2017, el 64% de las mujeres poblanas declararon haber vivido al menos una situación de violencia en su vida y casi el 36% afirmó que esto había sucedido en un espacio público.

Para 2018, se habían denunciado un total de 1,264 delitos contra la libertad y seguridad sexual en Puebla. El Observatorio de Violencia Social y de Género del Instituto de Derechos Humanos Ignacio Ellacuría J. S de la Universidad Ibero Puebla, señaló que para finales de octubre de ese año, habían ocurrido 66 feminicidios en la entidad.

Datos de la Fiscalía General del Estado de Puebla indicaban que en 2018 hubo tres veces más mujeres desaparecidas que en 2015 (poco más de 330 no localizadas, contra 105).

Un dato más que tangencialmente resulta relevante, aunque no habla directamente del tema, es la cantidad de embarazos infantiles adolescentes. En 2017, según el Consejo Estatal de Población del Estado, se dieron 781 nacimientos de madres de entre 10 y 14 años. Sobre esto, la organización IPAS, desde su oficina en México, señaló que la violencia sexual es el principal causante de este tipo de embarazos.

Peor situación enfrentamos en el rubro más desafortunado: la violencia feminicida. La Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia la define como una forma extrema de violencia de género contra las mujeres, producto de la violación de sus derechos humanos; así como el conjunto de conductas misóginas que pueden culminar en homicidio y otras formas de muerte violenta de mujeres.

Según el Sistema Nacional de Seguridad Pública, tan sólo el primer bimestre de 2019 representó para Puebla un aumento de 133% en feminicidios con base en datos de 2018. Las violaciones, por su parte, aumentaron en 46%. En 2018, nuestro estado fue el sexto con mayor número de feminicidios en todo el país, sólo detrás de Sinaloa, Ciudad de México, Chihuahua, Nuevo León, Veracruz y Estado de México.

Creemos que la medida era necesaria, pero puede pecar de insuficiente. La violencia hacia las mujeres debe parar ya. Es fundamental reconocer que no son sólo 50 los municipios afectados, sino toda la entidad. Pero también aceptar que tenemos la oportunidad histórica de trabajar todos por cambiar la situación indeseable.

La Alerta de Género sólo es eficiente en la medida en que la aceptamos y adoptamos como nuestra, cuando desde la más básica educación generamos conciencia del trato igualitario y respetuoso que a fin de cuentas tiende a ser la norma básica de comportamiento en una sociedad que se precie de avanzar. No hay esfuerzo por escatimar ante este flagelo que nos lastima profundamente… es por todos, cuidemos con esmero a nuestras mujeres poblanas.

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