El tamaño del reto

Intolerancia Diario
04 Junio 2019
El tamaño del reto

Miguel Barbosa tendrá que partir de una premisa: nuestro gran estado merece bonanza, requiere una administración eficiente, seria, comprometida, participativa y dispuesta a hacer grandes cambios, no modificaciones estéticas.

Puebla es el cuarto estado más poblado de la Federación. Según la encuesta poblacional del INEGI realizada en 2015, con más de 6 millones 150 mil habitantes y una densidad poblacional de alrededor de 169 habitantes por kilómetro cuadrado, es además el sexto más densamente poblado del país. De este total, cerca del 72 por ciento de la población es urbana y 28 por ciento rural.

Dividido en 217 municipios y 47 secciones electorales, Puebla es además la séptima economía de la nación, pues contribuye con alrededor del 3.7 por ciento del Producto Interno Bruto Nacional, dividido a grandes rasgos en aproximadamente un 23 por ciento de aportación de la industria manufacturera, 22 por ciento el comercio, 22 por ciento restaurantes y hoteles, 14 por ciento de servicios financieros e inmobiliarios y el restante para demás actividades, de entre las que destacan las actividades agrícolas, ganaderas y pesqueras con el 6.4 por ciento del total de la economía poblana.

Cabe señalar que más del 95 por ciento de los establecimientos económicos en el estado son micro, pequeñas y medianas empresas.

Pero detrás de esta Puebla económicamente dinámica, se esconde un gran reto, que podría devenir en tragedia.

Para finales de 2018, el CONEVAL determinó que poco más del 20 por ciento de los poblanos tenían carencias alimentarias y más del 17 por ciento no contaban con acceso a servicios de salud. Se contaba con un rezago educativo de alrededor del 20 por ciento y la población analfabeta asciende a 8 por ciento del total de poblanos.

Por otro lado, los resultados de la Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana del INEGI demostraron que casi el 94 por ciento de los habitantes consideró que es un riesgo vivir en la capital del estado. La ciudad de Puebla se sitúa como la tercera del país donde los habitantes perciben mayor inseguridad, principalmente en cajeros y transporte público. Más de la mitad de los encuestados se sienten inseguros en las escuelas o centros universitarios. Un 54 por ciento de los poblanos siente peligro en su trabajo y 38 por ciento en sus hogares.

Esto se acompaña de expectativas sombrías. El 35 por ciento de los poblanos consideró que la situación de inseguridad empeorará en los próximos meses.

En materia de equidad y paridad de género, las cosas tampoco van bien. El pasado 8 de abril, la Secretaría de Gobernación a través de la Comisión  Nacional para Prevenir y Erradicar la Violencia Contra las Mujeres, declarara Alerta de Género en 50 municipios, pues para 2017, el 64 por ciento de las mujeres poblanas declararon haber vivido al menos una situación de violencia en su vida y casi el 36 por ciento afirmó que esto había sucedido en un espacio público.

Según el Sistema Nacional de Seguridad Pública, tan sólo el primer bimestre de 2019 representó para Puebla un aumento de 133 por ciento en feminicidios con base en datos de 2018. Las violaciones, por su parte, aumentaron en 46 por ciento. En 2018, nuestro estado fue el sexto con mayor número de feminicidios en todo el país, sólo detrás de Sinaloa, Ciudad de México, Chihuahua, Nuevo León, Veracruz y Estado de México.

Sin embargo, jamás se prestó atención suficiente en la rentabilidad de las propuestas. En 2017, se poseían pasivos por 24,000 millones de pesos (1,200 millones de dólares) en el que se encuentran los pagos pendientes de corto, mediano y largo plazo a contratistas y bonistas relacionados con las obras públicas.

Cifras impactantes que no han resuelto los pendientes en rezagos sociales, aún se les queda a deber y mucho a millones de poblanos en condiciones de abandono.

El ahora prácticamente gobernador electo Miguel Barbosa tendrá que partir de una premisa: nuestro gran estado merece bonanza, pero requiere una administración eficiente, seria, comprometida, de pluralidad política y participativa y dispuesta a hacer grandes cambios, no modificaciones estéticas sin mayor impacto. 

Quién gobernará merecerá de nuestro respeto y apoyo en un esquema donde importan los resultados. Un liderazgo y talento, que rompa con todos estos rezagos…. nosotros, los ciudadanos, ya comenzamos.

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